28 de julio de 2014

Memoria de chimpancé

A veces se recuerda lo que ocurrió en nuestra vida hace 15 años y se olvida lo cenado la noche anterior

Siempre hemos alabado la memoria de elefante, atribuyendo al impresionante proboscídeo esa maravillosa facultad del intelecto. Tener memoria de elefante es poco menos que un don, un mérito, una habilidad, una cualidad, una capacidad para la que no todos los seres humanos están dotados. La memoria suele ser flaca y olvida con demasiada frecuencia no sé bien si a impulsos de su flaqueza o del deseo de no recordar lo que no conviene, lo que no interesa. Claro que, a veces, se recuerda lo que ocurrió en nuestras vidas hace quince años y se olvida lo que se ha cenado la noche anterior, de ahí la envidia que despiertan esos mastodónticos animales a los que se atribuye tan preciado don.

Ignoro si lo de la memoria del elefante es leyenda urbana o por el contrario se debe a estudios científicos. Lo que sí está científicamente constatado es que hay un animal, aunque físicamente más pequeño, muy superior, en ese sentido, no solo al elefante sino al hombre, al homo sapiens que, cuántas veces, deja el apellido por el camino. Me refiero a esos animales graciosos, que también compiten en el circo con el hombre y el elefante, al que no concedemos la importancia que en realidad tiene el chimpancé, siendo como es un antepasado del hombre.

Pues bien, se ha demostrado científicamente que los chimpancés de cinco años tienen mejor memoria fotográfica que los estudiantes universitarios. He visto a estos antepasado peludos, maniobrar sobre dos soportes, la pantalla de un monitor y el papel, en unos ejercicios aparentemente elementales, pero que requieren dosis importantes de capacidad cognitiva, y me he quedado boquiabierta. Lo que a los humanos nos cuesta resolver un tiempo, si es que lo logramos, ellos lo hacen de forma aparentemente mecánica, pero solo aparentemente, porque hay en ellos un potencial que no ha pasado desapercibido a la ciencia.

Si los investigadores deciden ir a más, la superioridad humana en todas las funciones cognitivas va a salir mal parada. Vamos de lo que vamos, de seres superiores con respecto a los otros que comparten planeta con nosotros, mirándoles indiferentes o indolentes y nos dan cien vueltas a la primera de cambio. La ficción acabará imponiéndose, acabará haciéndose realidad y, quién sabe si de aquí a unos cuántos cientos de años, si antes no hemos destruido el planeta, la Tierra será precisamente el planeta de los simios. Ellos a mandar y nosotros, los que sobrevivan, a obedecer y quien sabe si trepando por los árboles en busca de alimento.

Estamos haciendo oposiciones a que así sea desde hace muchos años. El calentamiento global es solo un aviso. Y no tiene que recordárnoslo Al Gore, basta con seguir atentos al cabreo de la naturaleza que se ha aliado con los elementos para hacérnoslo saber. No me extrañaría mucho que la naturaleza beneficie también a otras especies más respetuosas con el medio ambiente y se inviertan los papeles. Me temo que ni aún así se aprenda. A pesar de lo repetitivo, no captamos el mensaje. Harían falta más "tsunamis", más tifones, más huracanes, más tornados, más Polo deshelado y ni por esas.

La investigación llevada a cabo con los chimpancés puede rompernos los esquemas no tardando mucho. Sobre todo si se descubre que durante años y más años se ha subestimado la capacidad intelectual de este mamífero primate antropoide cuyo nombre científico es "Pan troglodytes". No necesitamos más datos para reconocer en él al antepasado más cercano de la raza humana.

Tomado de: http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2014/07/28/memoria-chimpance/777725.html

La relación entre música, cerebro y memoria


  • Los resultados del estudio podrían tener implicaciones en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas asociadas con la atrofia del hipocampo, tales como el Alzheimer
  • Por primera vez se ha observado un incremento de la actividad en el hipocampo en respuesta a frases musicales repetidas durante la escucha de una pieza musical
  • "Una característica fundamental del estudio es el uso de unas condiciones de laboratorio más realistas que las tradicionalmente empleadas en neurociencia"

Hoy en día cada vez son más las personas que, tanto por accidentes como por edad, ven mermadas sus capacidades de retención de la memoria. Sin embargo, puede que estemos de suerte y un incipiente principio de solución venga de la mano de una investigación que relaciona música, cerebro y memoria. Todo esto gracias a la buena labor de una investigadora canaria, entre otros.

Iballa Burunat cuenta con una licenciatura lingüística y una licenciatura musical –otorgadas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y el Conservatorio Superior de Música de Canarias, respectivamente- y un máster en musicología sistemática por la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia. Actualmente realiza su doctorado en neurociencia y música en dicha universidad, al mismo tiempo que imparte clase en la propia academia.

"La elección de Finlandia no fue casual, dada la vinculación de este país con la investigación interdisciplinaria musical, en especial de las neurociencias y la música. Las oportunidades académicas que ofrece Finlandia no existen en España, y mucho menos dada la situación que atraviesa la investigación en nuestro país desde que se desató la crisis. Poder trabajar en un estimulante entorno de investigación, donde se me ha dado la libertad y flexibilidad para tomar mis propias decisiones y desarrollar mis propias ideas, así como el acceso veinticuatro horas al día a instalaciones y materiales de laboratorio de forma completamente gratuita, es algo que diferencia a un país como Finlandia de España," explica Iballa Burunat.

Volviendo a la investigación, por primera vez se ha observado un incremento de la actividad en el hipocampo —área del cerebro crucial en la formación de memorias duraderas— en respuesta a frases musicales repetidas durante la escucha de una pieza musical.

El estudio fue realizado en la Universidad de Jyväskylä y el AMI Centre de la Universidad Aalto, en Finlandia, por un grupo de investigadores dirigidos por el catedrático Petri Toiviainen del Centro Finés para la Investigación Musical Interdisciplinaria (CIMR), de la Universidad de Jyväskylä, y la doctora Elvira Brattico, de la Universidad Aalto y la Universidad de Helsinki. Los resultados de la investigación, financiada por la Academia de Finlandia, se han publicado en Cortex, una revista científica dedicada al estudio del sistema nervioso y el comportamiento humano.

"Nuestro estudio muestra, básicamente, un incremento de actividad en el lóbulo medio‑temporal —donde se halla el hipocampo— cuando los motivos musicales de la pieza se repiten. Esto significa que esta área está involucrada en el fenómeno de reconocimiento de estas frases musicales a corto plazo, aunque planteamos una hipótesis compatible, y es que este incremento de actividad esté relacionado con la formación de una memoria más permanente de la pieza musical, forjada precisamente por el uso de una pieza musical auténtica en una situación experimental más realista",

En cuanto a la metodología empleada, la autora de la investigación añade: "una característica fundamental del estudio es el uso de unas condiciones de laboratorio más realistas que las tradicionalmente empleadas en neurociencia. Los participantes sólo tienen que escuchar una pieza musical —un tango argentino— de principio a fin, sin realizar ninguna tarea adicional. De esta manera, se evita depender de la habilidad de autoevaluación de los participantes, que precisamente puede constreñir las respuestas cerebrales que tratamos de estudiar. Por otra parte, este tipo de música se caracteriza por tener motivos musicales bien definidos, fáciles de reconocer, que se pueden utilizar para estudiar procesos de reconocimiento en el cerebro sin necesidad de recurrir a sonidos artificiales creados en el laboratorio con el mismo fin".

Otra explicación del incremento de la actividad cerebral en el hipocampo radica en la capacidad de la música escogida para suscitar emociones. "No podemos ignorar el poder emocional de la música, que es crucial en su capacidad mnemotécnica. Sabemos que existe una sólida integración entre la música, la memoria, y las emociones, como se da en el caso de los recuerdos autobiográficos, por lo que no sería de extrañar que el contenido emocional de la música hubiera sido un factor desencadenante de estas respuestas límbicas. Esto tiene sentido, ya que la pieza musical elegida, del compositor Astor Piazzolla, fue compuesta tras el súbito fallecimiento de su padre, en su homenaje, por lo que la naturaleza de la obra es profundamente emocional".

El hipocampo, parte del sistema límbico, está conectado a los circuitos neuronales implicados en la conducta emocional, y ya existen varios estudios que sugieren que los eventos emocionales son más memorables que los no emocionales.

Los resultados del estudio podrían tener implicaciones en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas asociadas con la atrofia del hipocampo, tales como el Alzheimer. "La música puede afectar positivamente a los pacientes, si se usa de manera eficiente para estimular el hipocampo, y por lo tanto su sistema de memoria", indica el catedrático Petri Toiviainen –director del doctorado realizado por Iballa Burunat.

Dice un refrán popular: "La música amansa a las fieras." Quién sabe. A lo mejor en un futuro no muy lejano, con música no sólo se amansará a las fieras, sino que se podría rehabilitar o mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades neurodegenerativas.