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Una investigación del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, centro mixto CSIC-UAM (Consejo Superior de Investigaciones Científicas-Universidad Autónoma de Madrid), aporta nuevos datos sobre los mecanismos moleculares de la plasticidad sináptica y cómo pueden manipularse para facilitar la memoria.
Las neuronas se comunican entre sí mediante la sinapsis, una compleja estructura donde tienen lugar un conjunto de sucesos químicos y eléctricos. El intercambio de información no siempre es igual, ya que ciertas conexiones sinápticas experimentan modificaciones como consecuencia de una actividad o experiencia previa vivida por las neuronas.
Este fenómeno, conocido como plasticidad sináptica, se ha propuesto en múltiples estudios como el sustrato celular del aprendizaje y la memoria del ser humano.
Sus autores demuestran que las sinapsis pueden hacerse más plásticas usando un pequeño fragmento de una proteína (péptido) que está implicada en la comunicación celular.
Este péptido inicia una cascada de acontecimientos dentro de la neurona que resulta en la facilitación de la plasticidad sináptica. Induce la incorporación de nuevos receptores de neurotransmisor en las sinapsis del hipocampo, zona del cerebro implicada en el aprendizaje y la memoria.
Cuando los investigadores administraron el péptido a ratas de laboratorio, su capacidad de aprender y retener información espacial fue aumentada.
Las conclusiones del trabajo revelan que los mecanismos de plasticidad sináptica se pueden manipular farmacológicamente, de forma que aumente la capacidad cognitiva, al menos en animales de laboratorio.
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